jueves, 18 de octubre de 2012




                                                           La manzana envenenada

la manzana envenenada es toda la comida  (el fruto prohibido). Incluso, hay veces en que nos quieren dar esa manzana para dormir nuestra belleza e princesa. La bruja, ogro, dragón, monstruo, el malvad lobo, o las malvadas criaturas, pueden disfrazarse de personas a las que conocemos, pueden ser que estén entre tu familia, amigos, en la escuela. Sea quien sea, esos malvados que se disfrazan de nuestras personas cercanas pueden que nos quiera obligar a comer de la manzana envenenada. Tenemos que ser fuertes y luchar para que no comamos de la manzana, o nuestra belleza se dormirá. Los consejos que yo les doy son:

No comas de la manzana, solo te hará sentir mal contigo misma por desobedecer a Ana y Mía. Tenemos que ser fuerte ante todo, sin importar del disfraz que use la malvada bruja para hacerte comer la manzana.


Si la tentación es demasiada y comes, absolutamente después de probar la manzana, debes levantarte e ir corriendo al baño para que el veneno no te haga efecto. Solo tienes una hora para que el veneno cobre efecto y te haga dormir tu belleza.


Recuerda que todas las princesas y príncipes nacemos con una corona que (ah medida que descubrimos que no solo somos campesinos, sino que somos de la realeza) cada vez que probamos de esa MANZANA ENVENENADA, la corona se nos cae. No permitas que tu corona se caiga y jamas bajes la cabeza, p
orque se te podría caer.
       

                                                                INGREDIENTES


1 Taza de Bajo Autoestima
2 Tazas de Auto-Control
3/4 Taza de Determinacion1
1/2 Tazas de Fuerza
2/3 Taza de Afan
2 Cucharaditas de Rutina
3 Cucharaditas de Secretos y Mentiras
3 Cucharaditas de Culpa
Una pizca de Rabia
Y 1/2 taza de lagrimas (opcional)
Preparacion:Combine todos los ingredientes en un alma fragil.Mezcle hasta que toda la culpa se haya ido.Sirvase en un plato pequeño con un vaso de Refresco Dietetico.Y esta listo para Disfrutar!! Garantizado desaparecera frente a tus ojos!!





                                                  Los diez mandamientos de Ana y Mia

1. Si no estás delgada no eres atractiva.

2. Estar delgada es lo más importante.

3. Compra la ropa adecuada, córtate el pelo, toma laxantes, muérete de hambre, lo que sea para parecer más delgada.

4. No comerás sin sentirte culpable.

5. No comerás comida que engorde sin castigarte después.

6. Contarás calorías y limitarás tus comidas de acuerdo con ellas.

7. Los designios de la báscula son los únicos y los más importantes.

8. Perder peso es bueno. Engordar es malo.

9. Nunca se está lo suficientemente delgada.

10. Estar delgada y no comer demuestran la auténtica fuerza de voluntad y el nivel de éxito

El diario de vida de Ana y Mia


El cuento de unas princesas 
Ana y Mia

Ana y Mia eran dos amigas, que vivían felices en un mundo lleno de princesas e ilusiones, todas de ellas radiantes como estrellas de cine, paseando por pastos verdes y cielos deslumbrantes, donde paseaban su belleza al sol. Ana y Mia eran sus consejeras y protectoras, siendo la fuente de la perfección que las rodeaba, como dos hadas mágicas que, con sus lindas varitas mágicas, provocaban que los pecados de las princesas fueran borrados en un santiamén. Sin embargo, para pertenecer a este mundo, las princesas (príncipes también habían, pero eran menos, y según fuentes extraoficiales, son del tipo que preferirían ser princesas) debían de ser delgadas, estéticamente cual una vara de nardo, bellas y perfectas. Cualquiera podía ser una princesa, solamente tenía que aceptar a Ana y Mia como amigas, y adoptar sus condiciones cual un par de diosas, ¿Pero qué importaba? La perfección nunca había estado tan a su alcance. Los sacrificios eran menores, siendo netamente uno: la alimentación.

ia era un ser amable, que les permitía comer lo que fuera en las cantidades que desearan, pero que tenía una condición perpetua a este derecho. Luego de engullir los sagrados alimentos, de sentirse saciados y plenos por satisfacer sus placeres, la realeza debía desfilar hasta un sitio alejado, lo suficientemente para no ser visto de la perfecta pradera, donde depositaban, a fuerza de la magia de su hada, todo lo consumido a un río nauseabundo, donde lavarían las penas por una culpa inducida por su protectora, ¿Querían ser perfectas? ¿Tener un cuerpo delgado? Debían dejar ahí sus errores, y volver a la perfecta pradera con el estomago vacío.